PATOLOGÍAS DE LA RODILLA

Transplante de Menisco

TRANSPLANTE DE MENISCO

 

Problema: el tratamiento más frecuente ante una rotura de menisco es la meniscectomía (se “recorta” la parte enferma); aunque son un tratamiento muy habitual, las meniscectomías no están exentas de riesgos.
Tras haber quitado una parte del menisco (o todo), la rodilla queda sin una parte de su amortiguación y esto puede dar problemas a largo plazo, como la aparición de dolor y de daño en el cartílago (inicio de artrosis), que será mayor cuanto más menisco sea necesario quitar.

Síntomas: habitualmente, tras haber tenido una buena evolución después de una meniscectomía, aparece dolor femoro-tibial en el mismo lugar donde se realizó dicha meniscectomía, un tiempo después de haberla realizado.

Diagnóstico: es necesario conocer la historia previa del paciente (saber que se ha sometido a una meniscectomía y cuánto menisco se le ha quitado). Se realizarán Rx en carga de las rodillas para comprobar el estado de la articulación y de toda la pierna para comprobar el eje de la misma. Además, se realizará una resonancia magnética (RM) para valorar posibles re-roturas de menisco u otras lesiones asociadas. La RM y un TC se utilizan para tomar medidas del tamaño de menisco necesario para cada paciente
Normalmente y, sobre todo, si el paciente no ha sido intervenido por nuestro equipo, se realiza previamente una artroscopia antes de hacer el trasplante para valorar el estado articular.

Tratamiento: el trasplante meniscal se indica en pacientes jóvenes, con buen estado articular (sin artrosis o con artrosis poco evolucionada) y sin desviaciones angulares de la pierna, que han sido previamente sometidos a meniscectomía total o subtotal y que presentan dolor en el lugar de la meniscectomía.
Se obtiene un menisco del tamaño medido con las pruebas de imagen, procedente de un banco de tejidos y se introduce en el lugar donde se encontraba el menisco primitivo con la ayuda de la artroscopia. Se fija a la rodilla a través de unos túneles en la tibia y a través de unas suturas para las cuales el Dr. Espejo Baena ha patentado un dispositivo específico (ver vídeo).

Recuperación:el paciente tendrá la rodilla inmovilizada en extensión y descarga durante 2 semanas; sobre la 6ª semana podrá iniciar la actividad física en descarga (natación, bicicleta); a los 3-4 meses se inicia la carrera continua y la reincorporación plena al deporte se producirá alrededor de 6 meses después de la operación.